viernes, 6 de diciembre de 2013

Fecha histórica! Muere Nelson Mandela

Una leyenda que su único interés fue la libertad de un pueblo y de su raza


Los verdaderos líderes no protagonizan en intereses particulares, trabajan sin pensar ni siquiera en su bienestar personal. Nelson Mandela demostró su poder sin levantar una mano contra el enemigo, solo utilizó su inteligencia, paciencia y verdad para alcanzar lo que un pueblo ansiaba a gritos... "libertad"


Hoy vivimos llenos de mucha superficialidad, elementos que tampoco son malos si logramos darles el mejor uso, pues en últimas todos luchamos por un mejor bienestar. Sencillamente los gobiernos de turno no son sagaces e inteligentes para lograr que la sociedad avance con menos desigualdad.

Ojalá ya se estén formando en el mundo muchos Nelson Mandela, muchos George Washington o Abraham Lincoln, seres humanos así extraños, locos y diferentes que logren convencer y transformar esas viejas maquinarias políticas que empobrecen la sociedad solo por un estatus.

Redactado por: Hugo Galvany Acevedo B.


El funeral del Premio Nobel de Paz Nelson Mandela se hará el 15 de diciembre.

La vida de Nelson Mandela marcó la historia de Sudáfrica. Pero, más allá de su rol como insurgente, preso político, activista, candidato y, eventualmente, mandatario, Mandela influenció a sus compatriotas, ya fueran blancos o negros, a un nivel innegablemente humano.
Probablemente ese sea el origen del poder simbólico que cobró en vida su figura y la razón por la cual, con su muerte, se extingue una de las personalidades más excepcionales del siglo XX. (Vea la cronología de Nelson Mandela)
Después de permanecer en prisión por 27 años, Mandela eligió perdonar a sus opresores para que así tanto él como su país pudieran sanar.
La periodista y escritora Eve Fairbanks lo expresó así en una columna para la revista New Republic: “Que no quede duda: Los logros de Mandela lo ponen junto a George Washington y Abraham Lincoln en el panteón de los raros seres humanos que guiaron a naciones en transición con una visión de otro mundo, que usó su poder no para buscar venganza, sino para crear un nuevo país, fundado en la reconciliación”. (Lea también: Cuando decían que Mandela era un terrorista (en inglés))
Al renunciar a la venganza y a blandir la raza como elemento de división, Mandela salió de prisión no solo como el seguro ganador de las primeras elecciones democráticas en la historia de Sudáfrica, sino como un símbolo de perdón.
Como presidente, enfrentó retos enormes, que incluían enfrentar la pobreza y vencer la desconfianza de muchos de sus propios compatriotas. (Este es el perfil el Nobel de Paz que unió al mundo)
Es legendario su papel para convertir la Copa Mundial de Rugby de 1995 en un momento de unidad, cuyo instante culminante ocurrió cuando le entregó la copa del título al capitán blanco de la selección nacional. (Vea el video de su discurso cuando ganó el Premio Nobel (en inglés))
En junio, durante su visita a Johannesburgo, el presidente de EE. UU., Barack Obama, pidió a los jóvenes sudafricanos honrar ese legado: “Piensen en sus 27 años en prisión, en sus pruebas y en sus luchas… En sus vidas habrá ocasiones capaces de probar sus convicciones. No pierdan esas cualidades de la juventud: la imaginación, el optimismo y el idealismo”. (Lea también: Mandela es la inspiración: Obama)
Mandela usó su enorme reconocimiento internacional para reintegrar a Sudáfrica a un mundo que desconfió de ella por décadas. Tras un periodo al frente del gobierno, ‘Madiba’ se apartó para, en sus palabras, demostrar que el país había alcanzado una verdadera democracia. (Reviva algunas de las frases más emblemáticas de Mandela).
La Sudáfrica que deja Mandela es en muchos aspectos el ejemplo de reconciliación que él buscó, un país que salió del aislamiento y se inscribió con dignidad en el contexto de un mundo globalizado.(Recuerde su discurso cuando recibió el premio Príncipe de Asturias)
 Pero también es una democracia adolescente, marcada por una creciente desigualdad, capaz por igual de explosiones de júbilo como las que se vieron durante el mundial de fútbol del 2010, y de terribles manifestaciones de violencia.
Tras su retiro de la vida pública, su voz solo se volvió a escuchar para pedir ayuda internacional en la lucha contra el Sida o contra la pobreza endémica en el continente africano.
La historia de Mandela no termina con su muerte, sino que su nombre, su rostro y su voz, pasan a ocupar un incuestionable papel en la historia.
Tomado del diario el tiempo.com

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